Mi Cero Izquierdo

Mi Cero Izquierdo es una canción que escribí hace varios años y que, desde que empecé a cantarla en conciertos, empezó a regarse como pólvora de la mejor de las maneras: de boca en boca.


Muchísimos mensajes me llegaban en el que me contaban cómo esa canción acompañó a muchas personas en sus respectivas etapas de enamoramientos y encuentros.

Cuando empecé a producirla, tuve la idea de invitar a un amigo y colega (al que admiro profundamente) a cantarla conmigo, mi querido Alfredo Tello. Para fortuna nuestra (de la canción, del público y mía) aceptó a la primera. Definitivamente no me equivoqué, su voz le puso el terciopelo más fino.


Luego, acudí a otro buen amigo, el joven y muy talentoso artista Jesús Hernández López para que se encargara de proponerme algo para la portada. En sus propias palabras: "La canción refleja la intención de una relación madura, por lo que el mensaje es sencillo y contundente: la cosa es caminar de a dos".


Título: "A dueto sobre la cantera".

Técnica: Pastel sobre papel ingres.


En la parte técnica (y como siempre) puse todo en las manos de mi hermano Charly Aveféninx de #GuelataoMixAndMaster para que esto sonara como tenía que sonar: a maravilla.


El resultado me emocionó muchísimo. Estoy seguro que a ti también te emocionará.


Muchas gracias a todos los que la esperaron pacientemente por tanto tiempo. Ya está aquí.


A propósito de Alfredo:


Es un personaje peculiar. Descubrirlo y redescubrirlo después de algunos años fue una verdadera y muy agradable sorpresa.


Nos conocimos hace más de una década en La Castañeda, la Peña más importante y representativa de Pachuca en ese entonces.


Gentilmente (como siempre ha sido él) me obsequió uno de sus primeros discos, en el que descubrí a un cantautor tremendamente comprometido con sus sentimientos y su propio corazón. Se notaban sus influencias (como dijo alguna vez algún colega "el que esté libre de influencia que tire la primera metáfora") y sus ganas de levantar la mano. Fortunas de la juventud, las ganas y la felicidad de la búsqueda.


Pasados los años, lo redescubrí con mayor kilometraje, calibre en la musa y huella en el escenario y la escena nacional. Se había convertido en un intérprete de sí mismo inmejorable, capaz de montar a quien lo escucha en una montaña rusa que va de la risa a la lágrima con la velocidad de un Fórmula 1.


Con la voz afila la navaja quirúrgica de su canción, misma que corta hondo y preciso en el punto más vulnerable del corazón.


De lenguaje frontal y sin pirotécnicas palabras comunica su emoción, cuenta su historia, contagia su nostalgia, hiere bonito.


A mí, además del gusto, me queda la satisfacción de tener la certeza de que compartir una de mis canciones más honestas y reales con él fue la mejor decisión.


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