5 puntos importantes para escribir mejores canciones

¿Te pasa que las canciones que escribes no conectan? ¿Se van para otro lado? ¿Quieres hablar de algo y la gente termina entendiendo algo totalmente diferente? ¿Suenan o dicen algo exactamente igual a otra? O el mejor de todos: ¿Por más que haces, nomás no logras terminar la canción que tienes pendiente desde hace meses?


Bueno pues, la buena noticia es que no eres el único. Somos muchos los que nos hemos hallado en una (o varias) de esas calles sin salida. Afortunadamente todas esas rutas pueden evitarse, si tienes los avisos correctos.


En este post no vengo a venderte ninguna fórmula mágica sino a compartir contigo 5 puntos clave que descubrí a lo largo de muchos años de escribir canciones en solitario y de coescribir con muchísimas y talentosísimas personas.


1. Desarrolla muy bien el tema a tratar.


A veces creemos que simplemente con pensar en un tema y decidirnos a escribir sobre él, la canción va a escribirse (prácticamente) sola ¡Y no! ¡La cosa no es así! Es importantísimo que definas muy bien el tema a tratar, que profundices y que lo desarrolles muy bien antes de empezar a escribir la canción.


La forma más sencilla y práctica es llevar a cabo una lluvia de ideas alrededor del tema a tratar y escribirla (en papel o computadora, según te acomode) lo más claro y objetivo posible. Escribe sin ningún tipo de depuración (aquí es donde más libre debe estar tu creatividad), ya habrá tiempo de corregir, por ahora ¡Suéltate!


Todo lo que anotes en esta lluvia de ideas va a servirte más adelante al momento de irte encontrando encrucijadas enfrente que no te permitan avanzar; pero lo más importante es que vas a poder poner en perspectiva la importancia de todo lo que circunda el tema del que hayas decidido escribir.


2. Pon especial atención al título de la canción.


¿Cuántas canciones conoces que se llaman exactamente igual a otra? Y peor tantito, no solamente se llaman igual, sino que tienen títulos infinitamente aburridos o predecibles como “Perdóname” (yo tengo una jajaja), “Vuelve” (yo tengo otra jajajajajajajajajaja) y toda esa ramificación de lugares comunes.


El título va a ser el primer contacto que el público va a tener con tu canción, por ese motivo debe ser lo suficientemente atrayente como para desatarle una marea de curiosidad (por no decir morbo) a quien lo lea/escuche. Tiene que darle ganas de escuchar la canción, de saber de qué se va a tratar.


Además, el título es un excelente detonante de una canción completa. Yo, por ejemplo, algo que hago muchísimo es ir anotando frases que me llaman la atención que podrían ser títulos de canciones y, a partir de ellas, desarrollar el tema a tratar (es un muy buen ejercicio).


Recuerda: La canción no necesariamente debe llamarse como la frase más repetida del estribillo (digo, puede, pero se trata de buscar otras aristas), así que sin más ni más ¡Arriésgate!


3. Estructura.


La estructura es el andamiaje sobre el que está construida la canción. Es también lo que nos indica en qué punto de dicha construcción estamos parados y hacia dónde vamos.


Estructurar es dividir y nombrar las partes de la canción: intro, verso (estrofa o parte A), pre-coro (o pre-estribillo), coro (estribillo o parte B), post-coro, puente, parte C, final, etc.


Piensa en la canción como en una película. En una película tienes tres partes en las que puedes dividir la narrativa: principio, nudo y desenlace. A lo largo de la canción estás contando una historia, por lo que perfectamente puedes dividir esa narrativa en las distintas partes de la canción.


Hay muchas formas de estructura. Puede o no haber pre-coro, puedes iniciar directamente con el coro, puedes tener dos estrofas y dos pre-coros antes del primer coro, pasar directamente de la primera estrofa al coro, ¡Las posibilidades son muchas!


¿Las canciones deben de tener una estructura? No necesariamente. También pueden ser canciones netamente libres, sin ningún tipo de pauta (y está bien); pero como a mí me ha funcionado muchísimo más lo de la estructura, por eso te lo comparto por acá.


4. La coherencia del texto.


Una vez me dijeron que pensaba demasiado en las frases de las canciones como en frases que van a ser leídas, dándoles una cierta cuadratura en la sintaxis que las volvía innecesariamente rimbombantes.


—“Piensa como hablas”—. ¡Pum! Eso le dio una vuelta de tuerca gigante a mi proceso de pensamiento a la hora de escribir canciones.


Casi siempre, lo más elemental se nos olvida (por básico que sea): sujeto + verbo + predicado.


Cada frase (o idea) que vayas a compartir debe tener algo de lo que hablábamos arriba: principio, nudo y desenlace. Esto, para que mantengas la atención del espectador en una especie de estira-y-afloja mental al abrir y cerrar puertas con cada frase, generando la necesidad de querer saber qué es lo que sigue.


Yo, por ejemplo, casi siempre intento mantener una sintaxis natural, coloquial y fonética, Te recomendaría el ejercicio de leer la letra de tu canción en voz alta y poner especial atención en que: si hablado se escucha raro, hay algo que corregir.


5. No te pelees con ningún género musical.


Muy en lo personal, encuentro demasiado menor de edad eso de estarse peleando a muerte con los géneros de moda (al más puro estilo del Abuelo Simpson), como si eso fuera una credencial de alguna cierta superioridad moral e intelectual que, en teoría, me deja parado uno o dos peldaños por encima de los que los disfrutan.


Absolutamente de todo lo que escuchas vas a aprender algo, desde qué hacer hasta qué no (especialmente esto último). Para bien la oreja y escucha sin prejuicio la canción, desmenúzala, analízala. ¿Qué le cambiarías? ¿Cómo hubieras abordado tú esa temática? ¿Cómo es el lenguaje? ¿Tiene metáfora? ¿Métrica? ¿Cómo es su estructura? ¿Vendría bien en otro género? ¿Se parece a alguna otra?


Está fácil: entre más conozcas (o identifiques), más cosas vas a poder hacer.


Espero que estos cinco puntos te sirvan de algo en tu quehacer autoral. Recuerda que escribir canciones va mucho más allá de depender de la inspiración. Es un oficio que se forja al igual que cualquier otro: con la práctica. Entre más escribas, más leas, más observes a tu alrededor y seas capaz de sintetizarlo en frases concisas, vas a ir escribiendo más y mejores canciones. ¡A darle!



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